Mi Casa: Una vida en Comunidad

Mi Casa es un proyecto de innovación social que propone una nueva vida para personas con discapacidad intelectual, autismo y parálisis cerebral. Una vida en la que puedan relacionarse con sus vecinos, ir a los comercios, disfrutar de su ocio… En definitiva, una vida en comunidad.

“Mi casa: una vida en comunidad” es un proyecto de Plena Inclusión a 3 años (2022-2024), que trata de explorar vías para que estas personas puedan vivir y estar incluidas en sus pueblos y barrios, con el apoyo que necesiten.

El proyecto pretende mostrar evidencias que avalen como un nuevo modelo de apoyo a personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, desde un enfoque comunitario y con una relación coste/resultado adecuado, mejora la calidad de vida de éstas y garantiza la participación y desarrollo comunitario. Pretende contribuir al desarrollo de políticas públicas sobre la desinstitucionalización y la transformación del modelo de cuidados de larga duración.

El proyecto propone experimentar y explorar soluciones a la institucionalización, y, por tanto, soluciones comunitarias, desde 2 vías:

Desinstitucionalización: generar soluciones que contribuyan a que personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y con grandes necesidades de apoyo institucionalizadas transiten, de forma segura y elegida, hacia viviendas en la comunidad.

Prevención de la institucionalización: generar soluciones preventivas que eviten nuevos ingresos de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo que están en riesgo de ser institucionalizadas, facilitando que puedan desarrollar actividades en la comunidad.

El proyecto experimenta en los tres elementos que son capitales para avanzar hacia la desinstitucionalización:

  • Vivienda.
  • Centros de atención diurno (centros ocupacionales y centros de día).
  • Apoyos en comunidad.
Hace una aportación de valor en los siguientes ámbitos:
  • Diseño y pilotaje de modelos de vivienda y apoyos comunitarios, que promuevan procesos de desinstitucionalización y prevención de la institucionalización, a través de sistemas de apoyos personalizados, contando con ayudas técnicas en su vida diaria.
  • Apoyo a las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y sus familias en la toma de decisiones y en los tránsitos a lo largo de todo el proceso, generando metodologías y roles de apoyo de referencia en el apoyo a la toma de decisiones.
  • Contribución a la transformación de los factores físicos y culturales de las instituciones generando las condiciones necesarias para procesos de tránsito centrados en las personas y evitando nuevos ingresos en instituciones.
  • Desarrollo de servicios de apoyo comunitario que contribuyan a que las personas puedan realizar sus proyectos de vida en la comunidad.
  • Capacitación a profesionales para garantizar un cambio cultural en la organización y en sus prácticas diarias, generando aprendizajes que faciliten buenas prácticas en los procesos de tránsito y los servicios de apoyo comunitario.
  • Fortalecimiento de las comunidades locales mediante la contribución de estas personas a la comunidad.
  • Cambios institucionales, facilitando la transformación de los servicios.
  • Refuerzo de la cooperación y colaboración institucional entre los servicios sanitarios y sociales para garantizar que las personas con más necesidades de apoyo reciban los apoyos especializados que necesiten, desde los recursos comunitarios.
  • Explora el valor que aportan las tecnologías, para aumentar la autonomía en las viviendas, el apoyo a las personas y el seguimiento del proyecto.
  • Analiza la relación coste/resultado y la calidad de vida del modelo piloto comparándolo con el modelo actual basado en la atención residencial institucional.
  • Genera conocimiento que servirá de base a medidas políticas y normativas, contribuyendo a posibles cambios legislativos y de financiación de los servicios de vivienda y vida independiente, que reconozcan el derecho de las personas con más necesidades de apoyo a una vivienda en comunidad y contribuir al desarrollo de políticas públicas que promuevan la desinstitucionalización.
  • Incide, sensibiliza y colabora con agentes comunitarios y locales clave para generar contextos comunitarios que sean acogedores e inclusivos.
  • De esta manera, el proyecto permite generar un aprendizaje colectivo y un intercambio de experiencias y buenas prácticas que supondrán un salto cualitativo en la forma de concebir los servicios sociales y las políticas públicas de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y con grandes necesidades de apoyo.

El proyecto trabaja con dos perfiles nuevos, la facilitadora del proceso de tránsito y el conector comunitario los cuales tienen como funciones:

  • Elaborar los planes de transición de cada persona y en las acciones vinculadas a la prevención de la institucionalización en los centros de atención diurna.
  • Coordinar a agentes implicados en el plan para la prestación de apoyos.
  • Acompañar a las organizaciones prestadoras de servicios.
  • Desarrollar el plan de trabajo en cada territorio.
  • Hacer seguimiento económico del proyecto en cada comunidad autónoma.

Todo ello implica que debe conocer muy bien a la persona y a su contexto de vida, asegurándose que ésta tenga el máximo control en todo lo que se haga y decida. Acompañando, junto con su profesional de referencia y/o facilitador del Plan de Vida, a las personas que van a transitar a las viviendas contando en todo el proceso con la persona (centro) y su Círculo de Apoyo.

En Plena Inclusión Don Benito se han puesto en marcha tres viviendas en el centro de la localidad, que cuenta con 4 PDI por vivienda, personas con grandes necesidades de apoyo, grado de dependencia III o porcentaje de discapacidad igual o superior al 75%, pero dentro de esta definición se incluye a aquellas personas que, pudiendo no presentar algunas de las condiciones antes mencionadas, presentan graves problemas de conductas que limitan significativamente su funcionamiento, un total de 12 personas y a su vez 24 profesionales de atención directa, una facilitadora, un conector comunitario, una psicóloga y un responsable de proyecto.

Actualmente en dichas viviendas, se encuentran un total de 10 personas, con las cuales se trabaja y se espera conseguir como resultados, cambios culturales y estructurales en las organizaciones prestadoras de apoyo, cambio en el modelo de apoyo a las personas, cambio en el modelo de apoyo de los profesionales y cambio en las relaciones y conexiones comunitarias.

Se han realizado diferentes apoyos y entrenamientos diversos para el fomento de la autonomía personal, el empoderamiento y la reivindicación de derechos de las personas con discapacidad intelectual. También se han ofrecido numerosos apoyos para el control conductual y el bienestar psicológico generando en las personas un buen estado de bienestar emocional.

Prestando apoyos a todas las personas que conforman las unidades de convivencia, generando aprendizajes y apoyos que generen calidad de vida asociado a los planes y metas personales, para así logar una calidad de vida plena.

A lo largo de estos meses de inicio del proyecto, y centrándonos en un proyecto abierto a la ciudadanía, se ha trabajado para que diferentes personas que han realizado el tránsito a las viviendas, realicen cursos de formación los cuales estaban en sus metas personales, de los cuales, tras el proceso teórico formativo, han realizado prácticas en diferentes empresas de la localidad.

Se han usado servicios públicos, que personas recién llegadas a las viviendas, no conocían o no sabía cuál era su uso en concreto, y tras las visitas a estos servicios le han sacado gran partido.

En definitiva, se apuesta un proyecto de innovación social, con un sistema de apoyo ágil, flexible y adaptado, siempre basado en el apoyo activo y la personalización, y cambiando el modelo de intervención con personas con grandes necesidades de apoyo.

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